Montezuma’s Revenge – VETO (2025)
Desde Dubái, Montezuma’s Revenge se manifiesta con su cuarto y más ambicioso trabajo hasta la fecha: VETO. Este disco es una avalancha sonora de post metal con alma de sludge, stoner y tintes progresivos. El cuarteto —Ilya Boots, Andrey Kontuzov-Vantula, Andrey Gankin y Anton Yalovchuk— demuestra que el metal no solo se toca, se siente y se sufre, también se reinventa. Tras cuatro años de búsqueda intensa, mutaciones sonoras y geografías cambiantes, el grupo vuelve con un álbum que es tanto un golpe directo al pecho como una experiencia introspectiva.
VETO es un álbum que se siente orgánico, con riffs de guitarra afilados, bajos densos, baterías enérgicas y una voz visceral que ruge desde las entrañas. Todo está pensado con una dinámica poderosa: hay pasajes que te sacuden y otros que te hunden en atmósferas profundas, oscuras, casi rituales.
Imprescindibles de VETO
El arranque con Soil Dreaming es brutal. Basada en la obra literaria Miracle Plays of Terror, la letra evoca imágenes lúgubres de decadencia natural y espiritual. Su sonido combina riffs espesos y un groove hipnótico que te arrastra.
En Sun, la banda suena más directa y marcial. Los coros tienen una fuerza casi ritual, con líneas que traducen la idea del sol como símbolo de vida, dolor y gloria. Me gusta cómo el tema oscila entre lo épico y lo opresivo.
Parcel es, sin duda, uno de mis favoritos. Nace del caos y termina siendo una pieza accesible dentro de su propia oscuridad. Es como si Montezuma’s Revenge hubiera querido rendir tributo a Unsane y al post-hardcore de los noventa, pero con un toque gótico y melódico en los coros. La letra es poética y cruel a la vez.
Después llega After (Largo e mesto), una composición que destaca por su colaboración con la arreglista Ulyana Volkova. El cuarteto de cuerdas añade un dramatismo visceral. El inicio es contemplativo, pero pronto se desata una oscuridad envolvente. Las líneas “Все вопросы будут решены / После первой ядерной войны” son tan frías como el invierno nuclear que describe.
Summer mantiene la densidad, pero con un ritmo más lento y absorbente. Su bajo cargado de fuzz y las guitarras vibrantes crean un trance hipnótico de más de nueve minutos. La letra es un poema surrealista sobre el paso del tiempo y la descomposición culminando con una crudeza brutal.
Finalmente, Gravity pone el broche con una tristeza cósmica como un lamento perdido en el espacio. Es lenta, pesada y emocionalmente devastadora. La interpretación vocal transmite una soledad galáctica, un vacío que se expande. “Чтоб всегда шумела фразами рация / Не сумела удержать гравитация” —la gravedad no pudo retener lo que alguna vez fue humano. Simplemente magnífico.
La música de Montezuma’s Revenge
El sonido de VETO es demoledor. Las guitarras rugen con texturas densas, el bajo retumba como una avalancha y la batería golpea con una fuerza casi animal. Todo se siente muy orgánico, sin exceso de edición, dejando respirar el caos controlado de su estilo.
La producción se nota cuidada y coherente. Richard Behrens y James Plotkin aportan una visión global que da uniformidad al desastre sonoro. Cada canción tiene su propio ecosistema: algunas son expansivas y espaciales, otras te aplastan con muros de distorsión. Todo suena vivo, imperfecto, humano. Es justo eso lo que hace que el disco te atrape: no busca complacer, busca devorar.
Escucha y sigue su trayectoria
VETO no es un álbum fácil, pero sí es uno que se queda contigo. Es pesado, oscuro y hermoso a su manera. Si te gustan los sonidos densos, las emociones al límite y los discos que te desafían, este es para ti. Sigue a Montezuma’s Revenge en sus redes, échales un oído con calma y déjate arrastrar por su trabajo. Y claro, no olvides revisar mis otras reseñas. Te prometo más descubrimientos para expandir tus sentidos musicales.
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Montezuma’s Revenge delivers their most ambitious record yet with VETO, a sprawling post-metal odyssey born from four years of transformation and global collaboration. The Dubai-based band merges sludge, stoner, and progressive influences into a dense, atmospheric sound that’s both punishing and transcendental.
The album opens with heavy hitters like Soil Dreaming and Sun, setting a tone of raw poetic despair. Parcel adds an unexpected groove, After experiments with strings and sonorism, while Summer and Gravity close the journey with hypnotic, slow-burning intensity.
Production across studios in Moscow, Berlin, and beyond gives VETO an organic, raw identity. The band’s chemistry and their fearless embrace of imperfection make the record feel alive.
VETO is not for casual listening — it’s for those who crave depth, distortion, and emotional gravity. Montezuma’s Revenge proves once more that heaviness can be deeply human, and beauty can emerge from chaos.
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