Old Man of the Woods – Tendrils (2025)
Desde Seattle nos llega Old Man of the Woods, el alias de la artista multidisciplinaria Miranda Elliott, un experimento sonoro que se pasea entre el recuerdo y la ilusión. Con una estética etérea y un aire de melancolía encantada, Miranda ha creado un proyecto que se siente como caminar por un bosque encantado con los ojos vendados. Su propuesta combina romanticismo, surrealismo y horror, todo envuelto en susurros electrónicos. Ella se describe como un fantasma, repitiendo ritmos, buscando escapar del loop… aunque en el fondo, no está claro si escapar es el objetivo.
Su nuevo álbum Tendrils es una colección de devociones grabadas en aislamiento, literalmente. Registrado en un antiguo sanatorio junto a un lago en Alemania, el disco suena como un diario sonoro sellado en ámbar. Aquí no hay perfección técnica, sino un ambiente saturado de emoción, con ecos que parecen brotar de paredes viejas. Son siete tracks que vibran como lianas emocionales: se tensan, se rompen y vuelven a crecer. Tendrils es íntimo, inquietante y de una belleza hipnótica.
Imprescindibles en Tendrils
Amber abre el álbum con una atmósfera envolvente y matices vocales tan suaves como sedas flotando. “altar built from my bones” , esa línea lo resume todo. Esta canción es una ofrenda emocional. La voz de Miranda es como un susurro en cámara lenta, atrapada en un loop entre el deseo y la entrega. Habla del amor como una presencia atrapada en ámbar: congelada, brillante, inmutable.
Anticipating cambia el paso. Tiene un beat más bailable, pero se mueve suave, como una caminata bajo lluvia tibia. “i won’t beg but i do dream” suena a confesión en voz baja, una mezcla de resignación y esperanza. La canción captura la tensión de la espera, el cuerpo vibrando ante la llegada de alguien que quizá nunca llegue. Es hermosa, vulnerable, perfecta para un loop emocional.
Abide es el corazón palpitante del álbum. Dura nueve minutos y no se siente ni uno de más. Empieza como un susurro, pero crece, se expande, se eleva como si estuvieras dentro de un sueño líquido. Las palabras juegan con la repetición (“prescribe, subscribe, inscribe…”) como si el lenguaje mismo fuera parte del beat. Es hipnótica. La atmósfera cinemática no te suelta, y cuando acaba, necesitas respirar.
Mystery es breve pero potente. Apenas menos de dos minutos que suenan como un acertijo en forma de canción. La letra “i’ll be your mystery” se repite como un mantra. Es un track que te deja con más preguntas que respuestas, como un recuerdo que no sabes si fue real o lo soñaste.
Meditation cierra el álbum con un beat pulsante y sensual. Aquí la espiritualidad se mezcla con lo físico de forma descarada. «pulse, breath me in and out» no deja lugar a interpretaciones suaves. Es una entrega completa, carnal y meditativa a la vez. Una declaración de deseo que se siente real, cruda y, al mismo tiempo, etérea.
Producción y Sonido en Tendrils
La producción de este álbum es, honestamente, impecable. Lo que más destaco es cómo Old Man of the Woods logra crear un ambiente con cada track. El sonido es envolvente, atmosférico, y cada elemento está colocado con precisión quirúrgica. Los matices vocales tienen una riqueza impresionante: suaves, profundos, brillantes, casi fantasmales. Hay algo hipnótico en cómo cada canción te arrastra. No hay sobresaltos ni quiebres bruscos, todo fluye como si estuvieras flotando. Este es un álbum para escucharse con audífonos y ojos cerrados.
Escucha y Sigue su trayectoria
Tendrils no es solo un disco, es una experiencia sensorial. Si te gusta la música que te hace sentir como si caminaras por un sueño lúcido, dale play. Síguele la pista a Old Man of the Woods en sus redes sociales, y claro, mantente al tanto de mis recomendaciones para no perderte lo mejor de la música.
Sígueme en:
From Seattle, we meet Old Man of the Woods, the ethereal electro-pop project of multidisciplinary artist Miranda Elliott. Her music blends memory and illusion, draped in surrealism, horror, and soft melancholy. She calls herself a ghost, trapped in loops of rhythm and emotion, unsure if escaping is even the point. Her art invites you to sway, reflect, and drift.
Her new album Tendrils was written in eerie solitude at a lakeside former sanatorium in Germany. These seven tracks feel like sound trapped in amber—intimate and hypnotic. It’s haunting, tender, and unforgettable.
Standouts on Tendrils
Amber begins the album with soft, layered vocals and textured electronics. “altar built from my bones” is a devastating line, setting the tone. It’s devotion, frozen in time. Anticipating adds gentle movement with a danceable rhythm. “i won’t beg but i do dream” captures the aching beauty of waiting. It’s subtle and resonant.
Abide is the core of the album—nine minutes of pulsing synths, vocal hypnosis, and cinematic atmosphere. It builds like a storm. It’s mesmerizing. Meditation ends things on a bold note. The beat is physical, and the lyrics raw: “»pulse, breath me in and out» Spiritual and carnal, it’s fearless.
Production and Sound in Tendrils
The production is top-tier. Every element is atmospheric and intentional. The vocals are rich and hypnotic, floating over immersive textures. This is headphone music. Let it consume you. Tendrils is not just an album—it’s a sensory portal. Follow Old Man of the Woods on socials, and of course, stay tuned to my picks so you don’t miss the best new music.
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